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Mar 29

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) y la izquierda

Por Max González Reyes

México D.F a 25/junio/2013.El presidente nacional del PRD, JESÚS ZAMBRANO GRIJALVA, encabezará la conferencia de prensa sobre la propuesta de Reforma Energética de este instituto político, y a la que asistirán entre otras personalidades, el IngeniePor estos días se está llevando a cabo la renovación de la dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Dicho cambio sirve de pretexto para dar una revisión a lo que ha sido la izquierda en México y en particular de ese organismo político.

El PRD surgió formalmente el 5 de mayo de 1989. Su antecedente más inmediato son las elecciones de 1988 con la candidatura a la presidencia de Cuauhtémoc Cárdenas. Mucha tinta ha corrido respecto de aquellas elecciones, particularmente en torno al fraude de esa jornada electoral.

Como se recordará, posterior a esas elecciones los grupos unidos en el Frente Democrático Nacional (FDN) se enfrentaron a la disyuntiva de tomar de forma violenta el poder o planear una organización que buscara cambiar las estructuras políticas de manera pacífica. Se decidió por la segunda opción. Sin embargo, ello llevó a que algunos grupos que habían apoyado la formación del FDN se separaran.

Los orígenes del PRD denotan sus propias contradicciones que aun hoy existen. Dentro de ellas podemos señalar las corrientes ideológicas de sus fundadores. En él se conformaron tanto guerrilleros, comunistas, izquierdistas moderados y radicales y, sobre todo, políticos que no tenían cabida en el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Estos grupos se unieron básicamente porque vieron en la figura de Cuauhtémoc Cárdenas una verdadera opción a la apertura democrática. Así pues, el PRD es el resultado de la fusión de los partidos de izquierda que ya existían y de la Corriente Democrática que se separó del PRI al ver que no tenían cabida en ese partido. En 1988 Cárdenas llegó apoyado por un mosaico de partidos que nada tenían en común sino su intención de derrotar al PRI. Al candidato del FDN lo apoyaron el Partido Mexicano Socialista (PMS), el Partido Popular Socialista (PPS), el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional (PFCRN), mejor conocido como el del Ferrocarril y el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). Todos ellos formaron el FDN.

Sin embargo, el talón de Aquiles del PRD ha sido siempre su organización interna. Señalamos sus orígenes porque en ellos podemos encontrar tanto su fuerza como su debilidad. El hecho de que sienten en una sola mesa personajes antagónicos refleja, por mucho, su fractura.

Eso se ve reflejado en  la renovación de su dirigencia cada tres años. Las corrientes al interior del partido han obstaculizado en buena medida que logre tener una transición pacífica en la renovación del Comité Ejecutivo Nacional (CEN). La mayoría de los que en su momento fueron fundadores, presidentes nacionales o tuvieron un cargo importante en el CEN hoy en día están fuera del partido. Basta recordar algunos nombres: Porfirio Muñoz Ledo, Rosario Robles, Rosa Albina Garavito, Marco Rascón, Rodolfo Fernández Noroña; o el mismo candidato presidencial de 2006 y 2012, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) quien formó su propio partido en buena medida con ex perredistas. O también las pugnas en la sucesión de la presidencia: en 1999 tuvo que asumir Pablo Gómez un interinato porque no se llegó a un acuerdo; o la anulación de la elección entre Jesús Ortega y Amalia García; la renuncia de Rosario Robles y Guadalupe Acosta; o la anulación de la elección en 2008. Aun en la actual renovación no se descarta un nuevo interinato.

El PRD es hoy un partido de políticos profesionales o aspirantes a serlo. Pero eso no es exclusivo del PRD; en general la izquierda se ha convertido en refugio de políticos en desgracia o cartuchos quemados del régimen priista. Ejemplos sobran: Manuel Camacho Solís, hoy senador por el PRD, frustrado candidato del PRI en 1994; Ricardo Monreal, actual diputado de Movimiento Ciudadano y en años pasados senador por el PRD, quien ocupó varios cargos importantes en el PRI antes de ser candidato y gobernador de Zacatecas por el PRD; Manuel Bartlett, senador del PT, secretario de Gobernación y protagonista de la caída del sistema electoral en las elecciuones1988, son sólo algunos ejemplos. Políticos oportunistas que en su momento estaban en el poder y no escatimaron en darle con todo a la oposición que actualmente representan. Hoy se esgrimen en un discurso reaccionario contra el partido oficial.

Es de reconocerse que muchas de las reformas  electorales que hoy en día tenemos han sido impulsadas por la izquierda en general, y particularmente por el PRD. Como se sabe, desde la reforma electoral de 1977, la izquierda empezó a figurar de una manera muy tenue, pero el impulso de las elecciones de 1988 permitieron que la oposición se posicionara entre la sociedad. No fue sino hasta 1997 cuando se logra que el PRI no tenga mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. No es exagerado decir que en el año 2000 el PAN ganó la presidencia en buena medida porque muchos actores de la izquierda estuvieron presionando porque se abriera el sistema a la democracia. Ha sido un proceso lento, pero significativo.

Hoy en día el sistema de partidos es más robusto que antes. No con esto afirmamos que sea perfecto, pero si echamos la vista atrás se podrá observar que el sistema de partido hegemónico controló todo el espectro político. Frente a ello, hoy en día tenemos pluralidad no solo a nivel legislativo federal, sino en las gubernaturas y en los congresos locales.

No cabe duda que la izquierda ha avanzado. Sin embargo, como ya dijimos, pareciera que el enemigo no está afuera sino en casa. Mientras el PRD y la izquierda no logren arreglar sus pugnas internas, negociar entre sus corrientes y dar al electorado una presentación de que saben gobernar, su porcentaje de votación no pasará del que tiene actualmente. Después de 2006, cuando estuvo a medio punto de ganar las elecciones –con todo y las dudas que dejó la elección- , no supo manejar ese capital político. Aun en 2012 cuando todas las encuestas ponían en un lejano tercer lugar a AMLO, se posicionó y resultó ser un digno contrincante. Sin embargo, una vez más, las diferencias al interior han llevado a la división del partido y de la izquierda. Veremos cómo salen de esta renovación que se aproxima.

 

1 comentario

  1. adryG

    Mucha tinta ha corrido y también mucha sangre…..!

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