“No se olviden de Ecantzingo, necesitamos construir nuestros hogares”, Gabriel Mendieta, habitante

Por Elizabeth Luciano

Días de luto, que se convierten en montañas de apoyo, puños de manos que se conjuntan para ayudar en lo que se pueda, con palas, agua, suero, alimentos, medicamentos, y todo lo que piden las personas que están rescatando, se alimentan de esa fuerza y voluntad de convertir la vida en una comunidad.

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El sismo del pasado martes 19 de septiembre convirtió a la ciudad de México en una búsqueda de vidas bajo los escombros, y éste no sólo afectó a la ciudad, sino a comunidades del Estado de México, Morelos, Puebla, Oaxaca y Chiapas.

Ecantzingo, es uno de los varios municipios del Estado de México, que sufrió graves afectaciones, se compone de seis barrios; San Martín, San Gertrudis, San Miguel, Santa Catarina, San José, y Xolaltenco.

En el barrio Xolaltenco, no hubo muertes que lamentar pero si la pérdida de múltiples casas que han dejado sin hogar a más de quinientas familias. En todo el municipio de Ecatzingo se calcula un aproximado de novecientas casas destruidas, a punto de colapsar e inservibles.

Los dos primeros días después del sismo, es decir el martes y miércoles 20 de septiembre, lxs habitantes de Xolaltenco narran que parecían un pueblo olvidado, pues el gobierno no se paró por el lugar hasta el día sábado que acudió el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza a tomarse la foto. Sin embargo, la ayuda de múltiples lugares comenzó a llegar desde el día jueves.

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La gente de Xolaltenco, está muy agradecida con el apoyo que han recibido desde distintas partes como: Tenayuca, Ixtapaluca, Chalco, Amecameca, Otumba, Valle de Chalco, Iztapalapa, Peralvillo, Benito Juárez, entre otros lugares que la población va escribiendo en un rotafolio dando las gracias por todo lo que llevan.

Gabriel Mendieta es un señor de 88 años, tiene tres hijos y dos hijas que lo visitan de vez en cuando, él vive con su esposa Teresa Yañez Aroche, tenían una tienda de abarrotes, su casa fue una de tantas que cayeron, y algunas partes están a punto de colapsar, él narra que en su vida no había sentido un terremoto de tal magnitud, ni siquiera el del 85 se sintió así, reflexiona Gabo.

Su piel es morena, sus arrugas solo demuestran a un hombre que se pasó toda su vida trabajando para tener su hogar, él narra que cuando empezó a temblar, él estaba dentro de su casa, y no se quería salir, pero su esposa que andaba cortando hierba lo fue a buscar, se sorprende de ver su hogar así, porque dice: “me hubiera quedado adentro y se me caía la casa encima, no lo andaría contando”.

“No se olviden de Ecantzingo, necesitamos construir nuestros hogares”, dice con voz muy animosa y segura, Gabriel, quien agradece el apoyo y narra que el domingo en un rato, le pusieron lamina a un pedazo de techo donde se está quedando en casa de su hijo Erasmo Mendieta, para que sus cosas que pudo recuperar no se sigan mojando con las intensas lluvias que también aquejan a la comunidad.

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Otra más de las muchas personas afectadas que perdieron sus casas fue Celestina Varela Gutierrez de 64 años, ella cuenta que se encontraba en la cocina cuando comenzó el temblor y fue a ver a su hija Maricruz Moreno Varela quien vive muy cerca.

Maricruz, explica que se quedaron ahí hasta que el temblor pasó, luego ella fue por sus hijas que estaban en la escuela, pero cuando su mamá regresó a su casa se llevó la triste sorpresa de ver todo derrumbado.

Para el sábado 23 y domingo 24 la ayuda ya había llegado a Ecantzingo. La gente está agradecida, Maricruz comenta que en un ratito gente de otros lugares, le ayudaron a recoger escombro y durante la entrevista ya le estaban armando un cuarto de madera provisional, lo que solicita es manos para construir, además de herramientas para volver a levantar sus casas.

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En el pueblo de Xolaltenco, al menos tres centros de acopio funcionan para dar apoyos a la gente que lo solicita, las y los habitantes denuncian que en la cabecera municipal hay demasiados víveres, pero no se les entrega nada, ni siquiera suben a los lugares más alejados y la policía municipal se dedica a tomar fotos de los apoyos y la construcción de cuartos de madera para decir en medios locales y nacionales que es ayuda del gobernador, “esto es mentira”, declara una mujer quien apoya en un centro de acopio y albergue.

Tan solo en ese albergue hay seis familias que se quedaron sin casa viviendo en el patio, con lonas, por la lluvia y el frío a veces les es difícil conciliar el sueño. El domingo llegaron personas de otras comunidades cercanas para apoyar armando cuartos de madera provisionales.

Cerca de Xolaltenco se encuentra el volcán Popocatepetl, la gente dice vivir acostumbrada a los rugidos del Goyo pero ahora con el susto del temblor y las lluvias, algunas familias prefirieron buscar algún refugio más seguro, la mayoría dice que no es la primera vez que ocurre, “es parte del paisaje, es parte de nosotros, nos hace ver que aún tiene vida”, narra un habitante.

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