Roger Waters en el Zócalo: ¿Dónde están señor presidente?

Roger Waters en el Zócalo: ¿Dónde están señor presidente?

Otro ladrillo por arrojar

Texto: José De La Rosa
Fotografias: Gerardo Vieyra y Rodrigo Cedillo

Al vibrar del paso, en el vagón del metro rumbo al Zócalo a presenciar el concierto de Roger Waters  después de haberse presentado en el tan comercial Foro Sol. Ahí, entre la gente escuché a una señora preguntando por qué frenaba tanto el metro y estaba hasta el tope, otra muy amable le respondió que había un concierto de Led Zepelin con una sonrisa en los labios como si los estuviera viendo, a lo que casi todos voltearon a ver y la otra señora solo decía – ¡ah por eso tantos jóvenes! Yo sonreí  lleno de gusto, imaginé a Led Zeppelin tocando Whole lotta love y el Zócalo con todo ese estruendo que es capaz haciendo brincar a la gente, las melenas alborotadas y girando, así lo imaginé pero no eran ellos sino Roger Waters ex integrante de la legendaria banda Pink Floyd que marcara una época en los años 70.

 En la calle el problema era encontrar por donde entrar y todo estaba lleno de vallas de granaderos en una supuesta medida de seguridad para contener tumultos pero que restringían el paso libremente. Las principales calles bloqueadas lo que incitó al enfrentamiento entre esa banda deseosa de un rock nunca visto, habidos de cultura y ser ninguneados, los grupos de jóvenes comenzaron a generar enfrentamientos al clásico grito de “portazo, portazo”, además de la lluvia, botellas comenzaron a llover sobre la policía que se reforzaba cada vez más con hasta seis líneas de granaderos. Todo esto deja ver el concepto de ciudadanía y cultura que tiene el gobierno de la Ciudad de México que es de desprecio.

En los diferentes accesos era lo mismo, vallas de granaderos y gente esperando ya fastidiada y en otras conformándose con escuchar a lo lejos las canciones conocidas que había iniciado por Speak to me y Breathe. Un set compuesto por la discografía de algunas canciones de los álbumes The Dark Side of the Moon, Wish you were here, Animals y The Wall. Roger Waters criticado por la comercialización de su música y la parafernalia con la que acompaña su show lo ha sido aquí mismo, pues no era para menos siendo un integrante de un grupo icónico de la etapa de la guerra fría y que hizo un símbolo The Wall al derribarse el muro de Berlín. La crítica venía en el sentido que él no hacia activismo en su propio país y fuera si lo hacía, pero ha sido una iniciativa que a algunos ha simpatizado sobre todo para los familiares de víctimas de desaparición forzada,  incluidos los 43 estudiantes de Ayotzinapa que le dan la bienvenida a sus críticas por darles proyección.

El mensaje se hizo de manera visual en las mega pantallas que trae en su equipo de producción, en el momento que suena la rola Mother aparece la palabra “RENUNCIA YA”, en pleno Zócalo que retumba cuando aparece iluminada, en el centro político del país, en alusión al grito coreado en manifestaciones contra Peña Nieto; se esperaba ese mensaje, se ansiaba y de inmediato se coreó como exigencia general y necesaria. La música de Waters considerando que aún sigue siendo rock progresivo, es muy tranquila que no incita a bailes que generen movimiento como un “slam” o algo así, pero los momentos de euforia fueron con Wish you were here, Money, Run like a Hell o Another Brick in the Wall, sin embargo, lo que más causó gritos fueron los mensajes y el final que era la carta ya leída en el Foro Sol,  en la que menciona a los  miles de desaparecidos y pregunta: ¿Dónde están señor presidente?,  enseguida se alzaron las voces de ¡Fuera Peña!

Sí, Roger Waters dio una voz para los desaparecidos pero este concierto en el Zócalo ha tenido más segregación por la forma de la organización del gobierno de Miguel Ángel Mancera al pedir que portaran tarjeta con datos personales como tipo de sangre o enfermedades, número de teléfono, etc., la separación de áreas en calles y en la plancha, el cierre de estaciones de metro, pero también se dejó sentir el poder de un evento público como si fuera exclusivo pues era un evento de calidad fuera del alcance de muchos, y eso lo subrayó también el poder tecnológico de la producción que es grandioso, de ahí las críticas hacia este músico de volverse comercial, lo que no le quita el gran músico que es. Un concierto con mensajes claros y directos que ahondan la conciencia de algunos y de otros esperemos que lo haga en este México tan violentado por sus propias instituciones llenas de criminalidad, que esas clases medias que no se han dado cuenta al menos los hayan escuchado y reaccionen y el país entero despierte para derrumbar los muros o arrojar otro ladrillo para derribar lo que haya que derribar. Ese tumulto, de regreso por las calles lo puede solo falta que lo sepa.

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Foto: Gerardo Vieyra

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Foto: Gerardo Vieyra

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Foto: Rodrigo Cedillo

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Foto: Rodrigo Cedillo

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Foto: Rodrigo Cedillo