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Jun 29

Elecciones del 5 de junio, cobran factura

imagePor Max González Reyes

Los resultados de las pasadas elecciones del 5 de junio empiezan a cobrar su factura. Sobra decir que mientras el sistema electoral mexicano esté mal estructurado cada año estaremos reportando los descalabros de la elección.

Sin duda que el gran perdedor fue el Partido de la Revolución Democrática (PRD), no solo en la capital del país pues se confirma –como sucedió el año pasado- que ya no es la primera fuerza en la recién creada Ciudad de México. Hace un año el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) le ganó la mayoría de los curules en la Asamblea Legislativa, ahora le ganó la mayoría de los lugares para la Conformación de la Asamblea Constituyente que redactará la Constitución del nuevo estado 32. Si esas tendencias se mantienen para 2018, es muy probable que le gane la Jefatura de Gobierno.

Siguiendo con el PRD, desde hace años el partido no encuentra la brújula. La película se vuelve a repetir con final desastroso. Luego de la renuncia a la Dirigencia Nacional de Carlos Navarrete, el arribo de Agustín Basave al cargo aparentaba una nueva forma de hacer política al interior del partido. Pero no, el PRD se empeña en desaparecer y fragmentarse cada vez más. Las tribus al interior del partido le han hecho tanto daño que lo poco ganado lo empiezan a perder.

En la reciente elección por sí solo no ganó ninguna gubernatura. En los estados donde obtuvo triunfo fue en alianza con el Partido de Acción Nacional (PAN): Durango, Quintana Roo, Veracruz. De éstos en el único que puso candidato fue en Quintana Roo, de ahí en fuera, en Zacatecas, Chihuahua, Puebla, Hidalgo y Sinaloa no logró ser un contrincante de peligro. Todavía más: es probable que en algunas entidades pierda el registro.

Ahora el PRD se debate nuevamente con la renovación de su dirigencia. Como hace nueve meses con Carlos Navarrete, Agustín Basave anuncia su renuncia a la presidencia del partido. Nada nuevo bajo el sol azteca.

Para el PAN las elecciones le pintaron bien. Quizá fue el partido que más beneficios obtuvo: las gubernaturas de Veracruz, Tamaulipas, Durango, Puebla. En algunas fue en alianza con el PRD, pero el candidato fue de corte panista. En Chihuahua, por poner un ejemplo, compitió teniendo como candidato al Senador Javier Corral, logró el triunfo y de paso recuperó la gubernatura perdida hace algunos años; en Tamaulipas logró romper la tendencia del partido único; en Veracruz después de una cerrada contienda, el candidato del PAN logró vencer a su primo, para quedarse en la Casa de Gobierno.

Donde los resultados no fueron los esperados fue en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), pues perdió 7 de las 12 gubernaturas en disputa, entre ellas cuatro estados en los que había gobernado de manera consecutiva durante 86 años: Durango, Quintana Roo, Veracruz  y Tamaulipas, aunado a que perdió en ciudades importantes.

Es claro que dentro de los pronósticos del PRI no estaba contemplado tener los resultados adversos que al final tuvieron. Desde luego estos saldos de la elección encienden las luces de alerta de cara al proceso electoral de 2017, cuando se renovará la gubernatura del Estado de México y posteriormente la presidencial de 2018. Por lo pronto ya cobró su primera factura: el Presidente Nacional Manlio Fabio Beltrones presentó su renuncia al cargo. Al hacerlo reconoció que las divisiones al interior del partido y las administraciones de los actuales gobernadores priistas provocaron que los ciudadanos prefirieran otras opciones.

Los resultados electorales tuvieron eco en el Congreso de la Unión. Previo a la jornada electoral del 5 de junio, los partidos de oposición empujaban un periodo extraordinario a fin de completar pendientes del periodo ordinario que se cerró el 30 de abril, particularmente lo referente a las leyes que integran el Sistema Nacional Anticorrupción y la regulación de la marihuana. El PRI se oponía a que dicho periodo extraordinario se llevara antes del día de la elección, ello con la intención de salir robustecido de la jornada electoral. Sin embargo, le salió el tiro por la culata ya que los resultados del 5 de junio le dieron capacidad de maniobra al PAN, por lo que fue este partido quien llevó la batuta en el periodo extraordinario realizado del 13 al 17 de junio.

Los resultados del periodo extraordinario fueron entre grises y opacos. En la Cámara de Senadores los acuerdos no se lograron como se debían. Hubo días que no sesionaron y cuando por fin iniciaban se iban hasta la madrugada. Las sesiones fueron largas y sin sentido. Lo aprobado respecto a las leyes anticorrupción no dejó satisfecho a nadie, tan es así que es un hecho que serán vetadas por el Ejecutivo. En el tema de la marihuana podemos esperar al periodo ordinario que inicia en septiembre a ver si lo abordan, si es que no pasa a la congeladora legislativa. Al tiempo.