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Nov 04

Ven Rubén es día de muertos

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Ehecatl Rios

Por Ehecatl Rios

extrañarte es la promesa que te veré de nuevo,
te busco sigiloso,
apunto mi cámara cual si volverás a aparecer,
pero no,
no te veo cuando la empuño
y sin embargo estas en todos lados,
mirando.

me he descubierto con el café pensándo,
llorando,
quererte es promesa de un encuentro,
en éste u otros mundos,
hoy que te escribo a ti de entre todos mis muertos,
entre todas las penas y alegrías,
las habladurías,
que me ciegan en rabia,
que la labia que venden por oro,
que se entintan con sangre,
con la que me empaña cada gota,
de dolor como tierra craquelada.

tu muerte fue más que una muerte,
fue atentado a la idea de justicia,
tu suerte fue,
que te encontraran con la verdad en los ojos,
míranos,
recogiendo despojos de letras para amarte éste día de muertos.

con las venas de la frente te lloro,
a cada paso te lloro,
y trato de reír cada día,
aunque no puedo evitar sangrar todas  noches,
porque tu no merecías así la muerte,
idiotas asesinos, cómplices silentes,
que justifican elegiste así la suerte,
pero no,
tu suerte es que amabas ésta vida,
tenías ojos tristes y justos en vida,
exiliado de la ciudad de la niebla,
también hallé en tu sangre mi muerte.

el mundo,
parece detenerse cuando recojo tus pasos,
en la ciudad de pasajeros,
te veo en dónde pasamos,
hurgamos,
cada segundo un adiós,
a las que por hoy son dolorosas bienvenidas,
a recuerdos de temple y heridas,
siento el dolor del amor en que te miraba,
con el que te recordará mucha gente,
con tanta vida,
admiración inclemente.

eras más que un buen hombre,
de esos que se forjan casi solos,
de naturaleza solidaria,
de vida precaria,
no trabajaste para vivir,
vivías para trabajar frente en alto,
puño arriba y no caigo,
me dijiste que mi andar es digno y que no claudicase,
cuando muchos me cerraron las puertas,
estabas ahí,
paternal,
experimentado,
hermano querido,
amado,
no te vayas que es dos de noviembre,
es el día de muertos y te preparé un cafecito,
ven,
regresa bonito,
hermanito,
que no sabes que hermosa se ve la noche
aunque no se asome la luna,
te quiero Rubén no te vayas,
te extrañan tu madre y hermana,
más de un centenar de tus mejores amigos,
con la sensación extraña de querer ser guadaña,
para caer sobre los que son tus verdugos.

no te vayas hermanito,
aún no acaba la noche,
es día de muertos y aquí te quiero,
bebiendo la taza de café que preparé a tu gusto,
te quiero Rubén no te vayas,
aún falta un poco para que sea tu cumpleaños
y no quiero dejar de buscarte en las calles,
no quiero amarte así,
no puedo.

Ojo de Viento