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Sep 15

Canal 22: El emblema de una política de Estado

12030925_10153602733079134_2116934385_nPor José De La Rosa

Expresarse nunca ha sido tan difícil en un país que se llame democrático y se precie de serlo, como ahora lo está siendo México. Los medios públicos siempre han demostrado una visión oficial de las noticias y programas, una forma de ver el panorama cultural que le dé sustento ideológico y legitimidad. Esto viene a cuento porque el Canal 22 que es el canal cultural de México ha venido sufriendo una transformación que según el director general Raúl Cremoux, se debe a un recorte presupuestal del 50 por ciento, con lo cual hay una salida del aire de programas de producción propia, por lo que hay despido de personal.

Pero esto ha sido desmentido por trabajadores de la dirección de Noticias 22 del mismo canal, no solo productores sino también reporteras, reporteros, y el mismo director de Noticias 22 Juan Jacinto Silva, quienes ya han hecho público el conflicto y las denuncias en varios medios de comunicación.

El conflicto inicia desde marzo cuando toman el tema de la salida del aire del programa de Carmen Aristegui de MVS, por haber difundido la información de la casa blanca de Peña Nieto que supuestamente había vendido la empresa Higa a su esposa, la actriz Angélica Rivera, en la cual se analizaba un conflicto de intereses y que recientemente el secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, declaró que no los hay, muy complaciente.

Los periodistas denunciaron acoso y la orden de no mencionar nada sobre el caso Aristegui, además sobre un programa que debía realizarse sobre la contienda electoral de junio pasado para diputados y gobernadores, pero que a unos días se canceló por orden del director general del Canal 22. Así mismo, la salida del aire de los programas Global 22, Angulo Crítico y El Observador, y que trataba sobre la violencia y sociedad, pero sin tintes políticos. La orden era no emitir programas con referencia a la violencia criminal, social y de Estado, seguridad y derechos humanos.

Los trabajadores y periodistas del Canal 22 hacen la denuncia de acoso contra el que fuera director de Noticias 22, Juan Jacobo Silva, ahora despedido y hacen responsable al director Raúl Cremoux; además de Silva, también está en proceso de ser despedido el conductor de Noticias 22 Huemanzin Rodríguez, y bajo observación la periodista Irma Gallo, el analista Marco Lara Klahr, Verónica Flores, María Idalia Gómez y Marcos Daniel Aguilar.

La trayectoria del actual director del Canal 22, Raúl Cremoux es relevante para analizar lo que ocurre. Él ha colaborado en los periódicos Excelsior, Uno más Uno, Crónica, El Financiero; colaborado en radio ACIR, Canal 40 y Canal 34, televisora pública del Estado de México. Ha sido coordinador general de comunicación social de Banobras; asesor del director general de PEMEX Jorge Díaz Serrano durante el gobierno de José López Portillo, quien fue acusado de fraude a la paraestatal; coordinador ejecutivo del Canal 13 cuando era Imevisión; asesor del subsecretario de comunicación social en gobernación, Javier Wimer. Una trayectoria importante si se le ve su relación con el poder y su posición política.

Los periodistas y trabajadores que hacen la denuncia a través de un comunicado también denuncian el uso del canal público como una plataforma política personal; lo cierto es que ha habido confrontaciones con los periodistas que laboran o laboraron en este medio público, como con María Idalia Gómez a quien sacó de su programa El Observador dejando en su lugar a Jessie Espinosa Olea, subdirectora de producción y programación. Con el mismo Juan Jacinto Silva a quien trato con desconfianza y descalificando su trabajo, a Huemanzin Rodríguez lo sacó de la conducción de Noticias 22 para que “no se distraiga de sus actividades”.

La gestión de Cremoux ha sido cuestionada también por la introducción de publicidad en el canal con el argumento de obtener recursos pues el Estado se los ha reducido. Con este argumento ha difundido publicidad de Innova, empresa de productos de salud, belleza, etc., que se anuncian en la madrugada y que hubo protestas de los televidentes por estos infomerciales que sustituyeron un tiempo a la retransmisión de la madrugada de Noticias 22; además de que esta misma transmisión nocturna ya había sido suspendida durante casi un año y reducido su tiempo de duración a media hora.

Pero lo más grave es la transmisión de los Juegos Olímpicos de Invierno en febrero de 2014 y con publicidad de América Móvil de Carlos Slim, quien vendió la transmisión a diversos canales y de países de Latinoamérica; Raúl Cremoux ante esto dijo que los beneficios fueron obvios, pero están reservados los convenios con la empresa de Slim como “secreto industrial”; no obstante no hubo ganancias económicas para el canal y el director dijo que “no hay nada oculto”, según la revista Contralínea. Dentro de la transmisión de los Juegos Olímpicos invernales América Móvil realizó un programa de resumen con humor con los conductores Eduardo Videgaray, hermano del secretario de hacienda Luis Videgaray, Maggie Hegyi, Jean Duverger, Ignacio Lozano y Francisco Alanís, alias Sopitas quien ahora hace un comercial con el lema “A la mexicana” que critica las cosas mal hechas.

El Canal 22 ha sufrido algunas transformaciones de contenido sobre todo los programas de Global 22 y El Observador que ya no salen al aire; el Defensor del Televidente ha sido modificado varias veces, originalmente lo conducía Gabriela Warkenting y se basaba en derechos humanos y constitucionales, ahora es conducido por Francisco Prieto y solo recibe algunos comentarios del público que son canalizados para ser transmitidos en texto y casi siempre demandan más programas nuevos o no repetir y se les responde con la falta del presupuesto por ser una televisora pública. Sin embargo las instituciones públicas no tienen por qué carecer de recursos pero si lo están las de carácter cultural y educativo. La misma televisora ha anunciado un recorte del 50 %, de un presupuesto total otorgado de 232 millones de pesos en 2013, en este año de 2015 fue solo de 166 millones de pesos.

Los periodistas despedidos pidieron la intervención del secretario de Educación Pública Emilio Chuayffet, quien fue sustituido por Aurelio Nuño, y de quien depende el canal 22, pero dijo desconocer en su totalidad el conflicto y que no ha ratificado ni despedido a Cremoux; también han pedido la intervención del presidente del Conaculta, Rafael Tovar y de Teresa.

La problemática se agrava pues ha habido señalamientos hacia Laura Barrera, conductora de Noticias 22, de apoyar al director general del canal a cambio de mantenerse en el programa y mantener otros programas de nombre Instinto Animal y La Paradoja de Cronos con un presupuesto de 3 millones de pesos. La conductora ha pedido derecho de réplica publicado en el portal de Aristegui Noticia y ha desmentido la versión con un comunicado señalando que son calumnias y pone en duda la calidad moral de sus ex compañeros periodistas, un tema que se ha polarizado desde dentro de la televisora con un ambiente enrarecido al exterior, incluso ha habido una campaña de apoyo a los periodistas despedidos de televidentes e intelectuales como la escritora Ana Clavel, el director teatral Boris Schoemann, el pintor Gustavo Monroy.

Los medios públicos están en una categoría especial debido a su financiamiento y sus contenidos que son de mayor calidad y que forman audiencias para la sana convivencia y armonía social, pero el presupuesto otorgado para ello es muy limitado y en comparación de medios públicos europeos son insignificantes, tan solo la BBC del Reino Unido en televisión recibió 2471 millones de euros en 2013. Es una comparación exorbitante cuando en 2013 al Canal 22 se le otorgó 232 millones de pesos, pero en este 2015 se redujo a 166 millones de pesos, mientras que el Canal Once recibe poco más de 600 millones de pesos y ha habilitado su señal digital únicamente a barra infantil.

Sin embargo, lo contradictorio es que los medios privados o comerciales sí reciben dinero público y más del que reciben los medios públicos para su funcionamiento. Tan solo los medios comerciales reciben del gobierno federal más de 5 mil millones de pesos anuales en el rubro de publicidad gubernamental. El debate es qué tan públicos son los medios comerciales a la hora de financiarse y depender del gobierno dejando sin recursos a los medios del Estado que son necesarios para la cultura y la educación. Pero eso sí, se busca justificar la comercialización de los medios públicos con el argumento de la falta de recursos.

Este es el razonamiento que hace el director general del Canal 22 Raúl Cremoux, empero, se ha contratado a un colaborador más, Omar Cepeda Castro quien se encarga de un segmento dentro del noticiero cultural dedicado a la reforma educativa, ni más ni menos. En este apartado se habla de la reforma educativa del gobierno federal, de sus supuestos beneficios en una forma de convencimiento a los televidentes que aún están renuentes a creerlo. Este programa que es de noticias culturales ha dejado de lado muchos aspectos de la cultura que merecen estar siendo difundidos, sin embargo le dedican un tiempo considerable cada día a la difusión de la reforma; claro que es otro aspecto cultural importante pero no es abordado todo el espectro educativo como las condiciones de la educación, los adelantos tecnológicos de las universidades, etc.

Lo que es importante resaltar es la política de este gobierno de Enrique Peña Nieto en cuestión de medios de comunicación. La característica ha sido sobre todo en libertad de expresión. Aunque sin relación aparente con otros medios, marca un rasgo distintivo y clave para entender lo que ocurre en cuanto a la censura periodística que se da en diversas modalidades: los recientes ataques a medios y periodistas, la salida del aire del mismo programa de Carmen Aristegui de MVS precisamente por la investigación de la “casa blanca”, el tema relacionado con Ayotzinapa, Tlatlaya. Es decir, la contención de la información y su dispersión es una estrategia para control de daños en la imagen gubernamental. El caso del Canal 22 se vuelve emblemático como política de gobierno en materia de libertad de expresión y demuestra la poca sensibilidad al no abrir una mesa de dialogo entre director y periodistas para la solución del conflicto, pero más grave la poca sensibilidad por la cultura en nuestro país al tratarla de esa forma.