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Mar 01

González Iñárritu y el Oscar: impunidad, comunicación y derecho a la información en México.

 

Por Omar Elí Manríquez

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¿Qué significa, «la ropa sucia se lava en casa», en el México de hoy?

Recientemente el diputado federal por Sinaloa, Heriberto Galindo y aspirante a la gubernatura del estado[1], emitió un intento de censura en su video-columna del diario SPD[2]. En su mensaje además realizó una férrea defensa de la gestión del Presidente Enrique Peña Nieto, en alusión al señalamiento que hiciere Alejandro González Iñárritu, sobre el mal desempeño del gobierno mexicano durante dicha gestión; quien al mismo tiempo solicitó un trato digno a los migrantes en los Estados Unidos. Ambos reclamos son una demanda de una buena parte de la sociedad mexicana, de millones en México, y de millones que migran a Estados Unidos. En este sentido, la plataforma mediática global que permitiera la ceremonia de los premios Oscar, en Hollywood, era perfecta para transmitir un mensaje de reclamo de los mexicanos en voz del premiado “Mejor Director”.

Los casos recientes sobre la desaparición de los cuarenta y tres estudiantes de Ayotzinapa, las ejecuciones extrajudiciales en Tlatlaya, o las registradas por todo el territorio nacional, con la acción u omisión de fuerzas del estado, se suman a los graves casos de atropello a los derechos humanos ya señalados por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en México. Los cuales son una muestra fehaciente del origen del descontento social. Sumemos a ello la crisis económica; la corrupción sistémica en las altas esferas del gobierno en los tres niveles; y el ascenso en la comisión de delitos graves ligados a niveles de impunidad que, desde el año 2000, oscilan entre el 90% y el 100%, según los diversos datos del INEGI, de la Procuraduría de la General de la República o el CIDAC[3].

Esta lamentable situación nacional fue el objeto de los señalamientos de Inárritu, los cuales no pueden separarse del cerco informativo mediático que vive México, debido al manejo monopólico de los medios de información y comunicación política. Herencia del modelo de comunicación autoritaria que reiteradamente ha señalado el Dr. Javier Esteinou. No olvidemos tampoco que en el Congreso mexicano existen dieciocho legisladores reconocidos como la “telebancada” debido a su relación con los medios de comunicación y por el trabajo de cabildeo que realizan para estos.

Ahora bien, cuando analizamos el discurso en la video-columna del diputado Galindo, sobre la máxima: «la ropa sucia se lava en casa» podemos decodificar varios mensajes: este es el epígrafe de una obra llamada: la dictadura de la opacidad; opacidad que es por antonomasia la no-democracia; y acaso ¿implica esto que la malversación del presupuesto público del Estado de Sinaloa, es parte de un legítimo patrimonialismo?

¿Es acaso ésta frase el colofón de las ejecuciones extrajudiciales a denunciantes internos?; ¿es la justificación para negar el derecho a la información?; ¿a priori del secreto de estado?; ¿la razón de ser del rey desnudo alabado por lacayos que han malbarato la dignidad por una migaja de poder?; ¿es la frase lapidaria del periodista asesinado?; ¿es el dogma detrás de cada bala disparada al inocente sepultado en una fosa clandestina?. Dicha frase parece estar inscrita en cada lápida de mujeres asesinadas por el iracundo misógino al que se atrevieron a denunciar.

La frase «la ropa sucia se lava en casa» revela mucho del talante autoritario y la praxis política que le esperaría al estado de Sinaloa de concretarse las aspiraciones del diputado Galindo. ¿Qué tendría que decir entonces sobre la corrupción endémica en Sinaloa?[4]; ¿qué dirá sobre los asesinatos de periodistas en su estado, considerado de alto riesgo para el ejercicio libre de la prensa?[5]

¿Dirá acaso que son cuestiones que «se lavan en casa»?

Espero que los electores en Sinaloa sepan evaluar este revelador signo; el cual es poco alentador de un gobierno democrático. Por ende, el derecho a la información pública es la piedra angular de la democracia así como la censura lo es del autoritarismo; no hay pues democracia posible sin libertad de pensamiento, información y de comunicación; que son a su vez la base de la libre expresión; y las libertades de asociación y organización políticas.

[1] http://riodoce.mx/opiniones/el-autodestape-de-heriberto-galindo

[2] http://www.sdpnoticias.com/nacional/2015/02/24/ante-tantas-declaraciones-es-necesario-conjugar-el-verbo-prudenciar

[3] CIDAC, 2011, “Números rojos del Sistema Penal.” Octubre 2011, número: 000 año: 1. Disponible en: http://www.cidac.org/esp/uploads/1/CIFRAS.PDF

[4] http://riodoce.mx/opiniones/el-pacto-de-la-corrupcion

[5] http://riodoce.mx/noticias/estatal/imparte-article-19-taller-de-seguridad-en-zonas-de-riesgo-a-periodistas-en-sinaloa